Kirby’s comics represent populist myth-making of a dizzyingly inventive kind.

–Charles Hatfield – Hand of Fire

Cualquier descripción de Jack Kirby que no inicie con su habilidad para generar mitos ex nihilo de su mente y plasmarlos en la página desmerece inmediatamente.   Jack Kirby nació el 28 de Agosto de 1917 en la parte baja del lado este de la ciudad de Nueva York y tuvo una infancia típica: alguna que otra pelea callejera, un marcado instinto de auto preservación pero, sobre todo, esos garabatos que todos hacemos de pequeños – mientras crecía, sus ídolos provenían de las tiras de la época: Milton Caniff, Hal Foster y Alex Raymond. Estos dibujantes, maestros en su arte, dotaban a su trabajo de un realismo pictórico que Kirby trataba de emular; su exotismo, su belleza barroca y su estilo ilustrativo marcaban el estándar de oro de un dibujante de historietas, pero Kirby nunca alcanzaría esos niveles como ilustrador, lo que él hizo, fue ir más allá y su estilo lo convirtió en el dibujante de cómics por excelencia, manteniendo un balance entre el naturalismo y la fantasía.Kirby «falló» en alcanzar a sus ídolos se tradujo en una energía sin paralelo y en un poder mitopoeico que nunca desde entonces ha sido igualado por ningún otro dibujante o escritor de cómics de superhéroes; su salvaje cineticismo lo distingue no sólo de sus contemporáneos sino de cualquier dibujante actual. En la historia de los cómics de superhéroes, existe sólo un antes y un después de Kirby, con cada uno de los dibujantes que han trabajado en la industria siguiendo la pauta, la narrativa y las técnicas que él marcó.

Captain America #8 «The Black Witch»

Kirby generaba historias como parte fundamental de su carácter, como su confidente y casi hijo adoptivo Mark Evanier lo cuenta en una anécdota sobre la creación de The Demon: DC le había encargado que hiciera un cómic con tintes de terror – uno de ‘monstruos’ un viernes. Kirby pasó el fin de semana trabajando en un número de The Forever People sin prestarle atención al encargo y el domingo, en una comida con su familia, después de pedir su orden se notó que Kirby había dejado, por así decirlo, este plano existencial para sumergirse en las olas creativas oníricas que lo caracterizaban. Para cuando llegó su hamburguesa, en su mente ya estaba toda la concepción del primer número de The Demon. Kirby solía decir que “No le pagaban por borrar”, algo que otros, menores, artistas tienden a repetirlo como mantra — el don que tenía Kirby de crear un concepto y plasmarlo con su salvaje elocuencia pictográfica no es algo que muchos puedan hacer.  

Fantastic Four v1 #48 «The Coming of Galactus!»

Kirby comenzó su carrera no en los cómics, sino en la animación, como asistente en el estudio de los hermanos Fleischer en 1935; de ahí encontraría trabajo como dibujante de tiras cómics en Lincoln Features, y después en el estudio de Will Wisner, la otra gran leyenda de los cómics, este periodo formativo llevaría al encuentro de Kirby con Joe Simon, en lo que sería una de las colaboraciones más legendarias de la industria, mas no la última en la carrera de Kirby.  

La pareja S&K creo a Captain America, la versión más icónica y duradera del héroe patriota norteamericano en un momento de la historia que capturaba el zeitgeist de la era. Una vez que acaba la Segunda Guerra Mundial, S&K crean, por sí solos, el género de los cómics románticos, que para fines de la década de los 40’s conformaba una cuarta parte de todo el mercado de los cómics. Este periodo, el cual casi no ha sido explorado a fondo por los historiadores de los cómics, informaría la carrera de Kirby por décadas convirtiendo a Joe Simon y Jack Kirby en una de las parejas más exitosas de los cómics bajo cualquier parámetro.

Young Romance #102 “The Wounded Party»

Los 50s traerían la disolución de la colaboración entre esos dos grandes, y Kirby continuó trabajando por su cuenta para otras compañías en títulos como Green Arrow, Tales of the Unexpected y, por supuesto, Challengers of the Unknown; en estas historia es donde vemos lo que serían las semillas que germinarían en la creación de un set de personajes e historias que cambiarían para siempre la cara de la cultura pop con la introducción de lo que muchos consideran la única mitología del Siglo XX.  

A finales de los 50s, Kirby se encontraba en una precaria situación; con la disolución de su colaboración con Simon y lo que entonces era una situación ya insostenible en DC, Kirby no tenía trabajo y tenía una familia que mantener. Los caminos lo llevaron a Atlas, o, al menos, la compañía de Martin Goodman que solía llamarse así. Una compañía con una tumultuosa historia y que hacia poco tiempo incluso había cesado la publicación de sus cómics. Es en ese contexto que Kirby se convertiría en el as bajo la manga de Stan Lee. Durante el par de años que siguieron, la pareja publicó cómics de monstruos y romance hasta que un día Goodman, siempre un astuto hombre de negocios, le pidió a Lee que creara un equipo de superhéroes para copiar el éxito que DC estaba teniendo con Justice League of America.

Fantastic Four #1

Su creación es por todos conocida: Reed Richards, los hermanos Storm y Ben Grimm se embarcaron en un viaje a las estrellas y regresaron con poderes fantásticos. En apenas unas cuantas páginas, la Era Marvel había comenzado. En el primer número, Kirby plasmó sus dos décadas de experiencia en el medio, estableciendo la narrativa que lo caracterizaba llena de estilizada violencia y energía gráfica, con personajes que no cabían dentro de los paneles y que con ayuda del acertado oído de Lee para diálogos grandilocuentes anclaban a los personajes en una dialéctica perfectamente balanceada.  

Cuestiones de autoría son, en el mejor de los casos, difíciles, y la colaboración entre Lee y Kirby no es uno de los mejores casos. Determinar con exactitud quién creó qué es prácticamente imposible porque las sesiones en las que discutían tramas e historias fueron provincia exclusiva de ellos dos, pero es claro que Kirby, en su función de autor, usaba elementos distintivos que se encuentran presentes tanto antes de su colaboración con Lee como después. Es obvio que Kirby (o Ditko) no sólo proveía a Lee de ilustraciones como parte de su aportación al Método Marvel (en el que el escritor le daba la sinopsis al dibujante), sino de todos esos elementos que conforman la narrativa; entonces, lo que queda claro es que no se le puede atribuir autoría completa a ninguno de los dos – no existe una sóla fuerza demiúrgica en el Universo Marvel – y que durante el periodo en el que trabajó con Stan Lee Kirby floreció como nunca lo había hecho hasta ese punto, y sus habilidades tuvieron por fin lugar en sus historias hasta desencadenar en lo que se podría considerar como la creación del cómic de superhéroes moderno – su origen, su ADN, proviene directamente de Kirby y su inclinación por confrontaciones épicas y de gran escala contra amenazas universales.  

Fantastic Four v1 #49 «If this be Doomsday!»

La mejor muestra de ello es la evolución que tuvo en el título de Thor, que eventualmente llevó a su magnum opus: The Fourth World. En sus inicios, Thor era, como todo lo de Marvel en esa época, como una amalgama de cómics de monstruos e incipiente superheroísmo que decayó en blandas historias después de que Kirby dejó el título. Pero una vez que regreso, Thor se convirtió en el lugar donde Kirby empezaría desatar su impresionante world-building en una saga llena de elementos míticos – la preocupación de Kirby y su interés en el positivismo tecnológico se verían desplegados mediante un replanteo de mitología como ciencia ficción.  

Los cómics de Kirby, en los que el era la fuente absoluta de la narrativa, tienen distintivos sellos metafísicos. Para Kirby, la vida era «una serie de preguntas con muy malas respuestas” y pensaba que su labor como autor era plasmarlas en su trabajo, sólo que en vez de hacerlo en austeros tratados filosóficos, el lo hacia con puños en llamas que rompían la cara del Mal; y para el Absoluto, lo que está detrás de todo y con lo que estaba fascinado; esa fuente de asombro inconmensurable, no había mejor manera de mostrarlo como una mano incorpórea escribiendo en un muro.  

New Gods #5 «Spawn»

Después de una amarga ruptura con Marvel por los derechos de su arte, Carmine Infantino le ofreció en DC la oportunidad de tener la libertad creativa que añoraba. Su primer asignación fue un titulo dedicado a, entre todos los personajes, Jimmy Olsen. Un titulo que hasta un número antes de la llegada de Kirby se encontraba enfrascado en las misma fórmula donde Jimmy y Superman se metían en aprietos gracias a improbables circunstancias. Kirby llegó y lo destruyó todo en una explosión de creatividad. Durante su corrida, Kirby concibió e introdujo una miríada de conceptos y personajes; sociedades secretas, proyectos científicos, clones y planetas enteros en sótanos. Pero todo eso era una mera introducción, el calentamiento necesario para llevar a cabo su más ambicioso proyecto: después de la muerte de los Viejos Dioses, los Nuevos Dioses tomaron sus lugares.  

Jimmy Olsen #134 «The Mountain of Judgement»

La Saga del Cuarto Mundo es un enfrentamiento maniqueista entre dos fuerzas fundamentalmente opuestas: por un lado tenemos a Highfather, que representa al libertad, el arte la ciencia y la juventud, fuente de energía inagotable. Darkseid, por su parte, representa el dictador totalitario, el estancamiento, el control absoluto y la personificación antropomorfica del Orden – lo que se representa como su búsqueda literal de aquello que le permita que todas las criaturas del universo sean subordinadas a sus deseos – la asfixia de la Vida, una Anti-Vida. En esencia, Elección vs Dominación.  De todos los escritores que han perdido el punto de Darkseid, ninguno lo ha hecho como J.M. De Matteis, quien planteó a Darkseid como agente del Caos. Darkseid detesta el caos – la entropía – y su misión es erradicarlo.  

Pero no todo en lo escrito por Kirby era tan monocromático. El punto focal de la saga – The Pact – es un ejercicio en grises y ambigüedad moral. En orden para preservar la paz entre New Genesis y Apokolips, Highfather tiene que entregarle a Darkseid su primogénito, sabiendo que sufriría a manos de él. En los dos personajes incluidos en el pacto de paz – Mr. Miracle y Orion – es en dónde se refleja la profunda visión humanística de Kirby: ambos se convierten en héroes, exponiendo al Bien como la fuerza que se antepone tanto a la naturaleza como la crianza.  

New Gods #7 «The Pact»

Grant Morrison, uno de los pocos, probablemente el único, en entender a Kirby, describió la saga como “staged across Jungian vistas of raw symbol and storm…The Fourth World saga crackles with the voltage of Jack Kirby’s boundless imagination let loose onto paper.» Subestimar y reducir el contenido temático de un cómic de Jack Kirby es una pérdida para el que lo hace.  

The Fourth World Saga fue un proyecto increíblemente ambicioso: su ancla sería el nombre y la fama de Jack Kirby, con el objetivo de contar una historia a través de la íntima intertextualidad de 4 títulos distintos, con el eventual propósito de publicarlas como una colección. Junto con su ambiciosa trama en la que la libertad del universo estaba en riesgo y su intento por alcanzar elevadas resonancias mitológicas, podemos ver a la saga como lo que es: como un prototipo del tipo de historias que encontrarían una audiencia en un auge iniciando con Crisis of the Infinite Earths y Secret Wars y que eventualmente hicieron metástasis en historias como Flashpoint y Convergence.

New Gods #6 «The Glory Boat»

Jack Kirby lo hizo primero, y mejor que todos. La falta de una conclusión propia como originalmente la tenia concebida (por encima de la ideológicamente incongruente The Hunger Dogs) es el resultado de Kirby estando décadas adelantado a su tiempo.   Nunca dejó de crear en su corta estadía de media década en DC. The Demon, OMAC y Kamandi: The Last Boy on Earth salieron a la luz durante este periodo.

Demon #1 «Unleash the One Who Waits»

Kirby eventualmente regresaría a Marvel para encontrarla muy cambiada. El poder del Artista había disminuido y ahora era un mundo de escritores. La Continuidad, que en los tiempo de Kirby era una ilusión, se había solidificado en un constructo que en vez de proveer un ancla para los aficionados se empezaba a convertir en un lastre opresor. Mientras que este medio ambiente puede propiciar el tipo de cómic que perpetua el estatus de una compañía, para Kirby era su antítesis. En uno de los periodos mas vergonzosos de la industria, Kirby fue recibido con desdén tanto por los fans como los creadores – aún dentro de este ambiente toxico, Kirby se las encargó para crear series como The Eternals y Devil Dinosaur, así como memorables corridas en Black Panther y Captain America e incluso una adaptación – y expansión de 2001: A Space Odyssey.

2001: A Space Odyssey

Wikipedia descibe a un Genio como una persona que despliega habilidad intelectual, creativa u originalidad excepcionalmente superior, a un nivel que se asocia con el logro de nuevos avances en un dominio del conocimiento. Durante su vida, Kirby desplegó esas características excepcionales, y su carrera en la industria de los cómics la cambió de una manera fundamental hasta llegar a un punto en que ambas son inseparables. Su creatividad, con su ritmo desenfrenado y vivido, representa una sinergia, una fusión perfecta en la que el arte y el guion se complementan mutuamente y que, con la excepción de Will Eisner, no habíamos visto antes de Jack Kirby en los cómics norteamericanos — y que no lo hemos visto desde entonces.    

Kamandi #1 «The Last Boy on Earth!»

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