Durante las dos ultimas décadas se han realizado una multitud de películas de superhéroes. Algunas de ellas han sido de gran calidad y aunque puedo decir que sus historias han sido superiores a la gran mayoría de las que hemos visto en los cómics, ninguna ha alcanzado la calidad de las mejores historias que se han publicado de ellos. Excepto por la Trilogía del Caballero de la Noche. Considero a The Avengers una de las mejores muestras del género; una película muy bien realizada, pero no pondría a Joss Whedon en mi lista de autores favoritos de The Avengers. Christopher Nolan es el único que puedo poner a la altura de Bill Finger, Frank Miller, Denny O’Neil o Grant Morrison.

The Dark Knight Trilogy

Director: Christopher Nolan

Actores: Christian Bale, Michael Caine, Gary Oldman, Morgan Freeman, Katie Holmes, Maggie Gyllenhaal, Liam Neeson, Heath Ledger, Aaron Eckhart, Anne Hathaway, Tom Hardy, Marion Cotillard y Joseph Gordon-Levitt

Escritores: Christopher Nolan, Jonathan Nolan, David S. Goyer

Cinematografía: Wally Pfister

Año: 2005 (Batman Begins) 2008 (The Dark Knight) 2012 (The Dark Knight Rises)

If you make yourself more than just a man, if you devote yourself to an ideal, and if they can’t stop you, then you become something else entirely.

El inicio del siglo XXI (y la segunda mitad de su segunda década que se extiende hasta nuestros días, pero de eso no hablemos) fue una época oscura para el Caballero de la Noche. Batman de Tim Burton había sido un éxito hacía una década, pero el decepcionante desempeño de Batman Returns acabó guiando a la franquicia hacia el mismo tipo de historia del que querían alejarse en un principio. Después de la desastrosa recepción de Batman and Robin, cualquier intento por continuar la saga fílmica del personaje se mantuvo congelado por años; si se quería llevar de vuelta a la pantalla a Batman, tendría que hacerse con mucho cuidado, y después de superar muchos obstáculos.

Bryan Singer había probado que se podía tratar a los superheroes con toda la seriedad del mundo, y en esa misma vena fue que Warner Bros. decidió contratar a un director relativamente desconocido que había alcanzado cierto prestigio gracias a Memento, un alucinante vistazo a una mente fracturada: Christopher Nolan.

Al igual que Burton antes de él, Nolan no había crecido leyendo comics, pero a diferencia de Burton – y como Singer – reconoció que había valor en ellos más allá del estilístico; reconoció que Batman era un personaje casi mítico, que sin embargo podia ser fundamentado en la realidad, creando así una intersección entre lo creíble y lo fantástico; la hiperrealidad que conocemos los que estamos familiarizados con los comics.

La lectura más básica de Batman es que una persona, posiblemente perturbada, que, al morir sus padres, dedica su vida a combatir el crimen vestido de murciélago. Cientos de comics, creados por docenas de escritores y dibujantes, se han dedicado a esta interpretación. Pero como Alan Brennert había entendido décadas antes, y Grant Morrison dedicaría 7 años de su vida a probar, existe más dentro del personaje: el concepto de Batman como una Idea; casi primitiva en su fuerza. Las palabras de Ra’s Al Ghul son ciertas y resonantes: Bruce Wayne es un hombre, y los hombres mueren. Pero las ideas son mucho más difíciles de matar. En su concepción original, ese es el significado original de la palabra meme; la contraparte sociológica del material genético que todos tenemos dentro de nosotros, y que de igual manera puede ser transmitido.

Esa es la concepción fundamental del Batman de Christopher Nolan, y la temática que une a las tres películas, en ocasiones tan disonantes, de la Trilogía del Caballero de la Noche. Tim Burton nunca ha demostrado entender algo que no sea Tim Burton, y aunque Joel Schumacher no es ni remotamente el monstruo sin talento que se le considera, sus dos cintas representaron una convergencia de factores que las hace prácticamente irredimibles. Por primera vez teníamos a un director que contaba con un verdadero entendimiento del personaje, quién además resultaba ser uno de los mejores directores de su generación.

Junto con el escritor David S. Goyer, Nolan inicia su viaje hacia los recovecos de Gotham con Batman Begins. Nolan y Goyer van directo a la fuente: tomando del seminal Year One de Frank Miller nos traen una Gotham devastada por la corrupción y el crimen, en la que el sargento James Gordon es el único policía honesto y trabajador de la ciudad. De The Man Who Falls, de Danny O’Neil, nos traen la iconografía de la Caida – que tan prominente es en la serie y que repercute de manera literal y simbólica en la ultima entrega – y la búsqueda de conocimiento de Bruce alrededor del mundo. Y de los trabajos de la mancuerna Jeph Loeb/Tim Sale toman diversos elementos estéticos que complementan la narrativa general. Nolan también utiliza sus influencias como cineastas para la cinta, usando a Blade Runner como templete para crear su Universo, como lo había hecho Burton antes de él, aunque tomando lecciones completamente distintas; y, claro, con más que una ligera inspiración de las aventuras fílmicas de James Bond, una deuda que sería pagada unos años después cuando Sam Mendes se inspiró en The Dark Knight para Skyfall.

Mientras que toda la trilogía gira en torno a la idea de Batman, cada cinta tiene su muy particular enfoque. En el caso de Batman Begins, Nolan se centra en dos ideas: el miedo y los padres de Bruce Wayne.

El miedo es un elemento recurrente en la cinta, lo cual es apropiado dado que es una de las armas principales en el repertorio de Batman, y aquí vemos exactamente el momento en el que se decide a usarlo. Aunque el murciélago en la ventana de Finger y Kane es icónico – y la excelsa interpretación de Miller en Year One lo mejora – en Batman Begins vemos el preciso momento en el que Bruce conquista su miedo y lo convierte en un arma, mostrando la vasta compresión de Nolan del personaje: Batman es una figura transformativa; miedo y oscuridad se convierte en heroísmo y protección en el momento en el que Bruce Wayne se levanta envuelto en una colonia de murciélagos.

Al decir “los padres de Bruce Wayne” me refiero a su padre literal: Thomas Wayne, una incansable figura altruista que utiliza su dinero y conocimiento para ayudar a los demás, y Ra’s Al Ghul, el líder de la Liga de las Sombras que quiere librar al mundo de la maldad que lo atosiga. Bruce se encuentra dividido entre estas dos filosofías, que a pesar de tener como objetivo el bien mayor, no pueden ser más disimiles. Batman se logró gracias al entrenamiento de Ra`s Al Ghul; una parte muy importante del Sigil viene de él, pero al demostrar que la justicia sin compasión es mera venganza, Bruce prueba que realmente es el hijo del doctor Thomas Wayne.

Batman Begins trajo de vuelta a Batman demostrando lo que se podía hacer con el personaje. Tuvo una cálida, aunque no sobrecogedora, recepción por parte del publico y la audiencia. Pero para ser una película que no encendió al mundo, su legado es impresionante: prácticamente todos los reboots de la actualidad tienen su origen en la cinta, y la lista de cineastas inspirados por la estrategia de Nolan comprende desde Jon Favreau con Iron Man (y por ende, todo el universo de películas de Marvel. De nada, fans de Marvel) hasta J.J. Abrams para Star Trek, lo que sirvió como cinta de prueba para Star Wars. Basícamente, Batman Begins creó la industria cinematográfica moderna.

Y entonces, The Dark Knight.

¿Cómo podemos siquiera comenzar a hablar de The Dark Knight, el non plus ultra de las cintas de superheroes? Es un choque entre dos fuerzas fundamentales de la naturaleza. Mientras que alabo a Christopher Nolan por entender a Batman, en The Dark Knight demostró que no sólo lo entiende a él, sino a su opuesto; el Yin vs Yang; la batalla que ha durado décadas en los comics y que es uno de los conflictos ficticios mas famosos y atemporales. Junto con su hermano Jonathan, Christopher nos brinda una historia en la que se pone a prueba el Ideal que, aunque mucho más difícil que a un ser humano, puede ser atacado y herido. ¿Y hasta que punto funciona este ideal para impartir justicia? ¿Qué límites tiene?

Hay tres principios fundamentales si se quiere tener al Joker perfecto. Primero, The Joker es, al igual que Batman, algo más grande que un ser humano. Es un agente del Caos. Segundo, The Joker es profundamente hipócrita. Profesa su lealtad al caos y expresa su desprecio por los objetivos, pero siempre tiene un plan y siempre tiene un objetivo al que sus cuidadosamente seleccionados movimientos están dedicados. Y tercero, es gracioso. Es gracioso de una manera en la que te hace sentir incomodo por encontrarlo gracioso. Cumpliendo estos tres principios, The Joker en The Dark Knight es precisamente la esencia de lo que es el personaje. Y creo que no es necesario que mencione algo sobre la persona que lo encarnó; Heath Ledger pasará a la historia como uno de los mejores villanos del cine.

A pesar de un estilo visual firmemente basado el los toques estilísticos de Michael Mann, cuando dos fuerzas como Batman y Joker se enfrentan dicho encuentro ocurre muy por encima de lo mundano. “No pensaste que arriesgaría perder la batalla por el alma de Gotham en una pelea a puñetazos contigo, ¿verdad?” Ese es el dialogo clave de la cinta, y una lección que desafortunadamente rara vez han tomado en cuenta las películas de superheroes, en las que frecuentemente se pretende substituir significado por explosiones.

Muchos consideran The Dark Knight una cinta depresiva y oscura; no podría estar más en desacuerdo. Pienso que es una película profundamente optimista e inspiradora, que ilustra perfectamente el rol de los superheroes en la humanidad. Lo que hay que recordar es que, durante la version Jokerizada del Dilema del Prisionero, ambos grupos deciden no hacer volar al otro ferry; sí existe la verdadera humanidad dispuesta a dejar de lado el egoísmo. El papel de Batman es evitar que el Joker los haga volar una vez que arruinan sus planes. Un defensor extraordinario para una amenaza extraordinaria, pero la verdadera salvación tiene que venir de nosotros mismos. Al final, se prueba que la retorcida concepción de la naturaleza humana de the Joker está equivocada. Es algo que encuentro particularmente optimista.

Sí, the Joker logra corromper a Harvey Dent, y Batman tiene que sacrificarse para poderle dar esperanza a una ciudad que la necesita despejadamente. El Ideal es herido y cae. Pero, ¿porqué caemos?

Porque The Dark Knight Rises.

Hace tiempo se consideraba que las segundas partes rara vez eran buenas, y en tiempo recientes, con secuelas constantemente igualando o superando a sus predecesoras, la maxima se modificó para referirse a las terceras partes, y, en general, se considera que The Dark Knight Rises cae dentro de estas decepcionantes segundas secuelas.

No estoy de acuerdo. Aunque no alcanza las alturas de The Dark Knight y su subtexto es mucho más dramáticamente difuso que esta ya que no logra capturar el zeitgest del movimiento Occupy Wall Street de la misma manera que The Dark Knight lo hizo con las extralimitaciones judiciales post 9/11, me parece una gran película, y es la que es más tradicionalmente superheroica de las tres, dejando de lado las pretensiones de la realidad para centrarse firmemente en el terreno de la hiperrealidad. Estos dos factores son los que hacen que los huecos en la narrativa tengan una presencia más notoria que en Batman Begins o The Dark Knight. Sin embargo, The Dark Knight Rises es un emocionalmente resonante arco que concluye la saga y logra sobrepasar sus percibidas fallas.
Inicia. Cae. Asciende.

Pero sí, The Dark Knight Rises no es muy realista porque ese no es el nivel en el que opera. El centro y clave de la cinta es Bruce en el Foso. Bane tiene un unico proposito en el mito de Batman: romperle la columna. Herido tanto en cuerpo como en mente, Bruce es encerrado en la peor prison del mundo. Un simple hoyo en el suelo donde los prisioneros pueden siempre sentir la libertad que nunca alcanzarán. Para que Bruce pueda ascender no tiene que simplemente curar sus heridas físicas, tiene que que finalizar el proceso de sanación que inicio al momento de ponerse la capucha; es el momento en el que la simetria con Batman Begins se cristaliza. El encierro en el Foso es la Katabasis de Bruce Wayne en la trilogia de Christopher Nolan; el viaje al inframundo del que tiene que emerger con un nuevo y profundo conocimiento de sí mismo.

La victoria de Bruce que le sigue es total. Salva Gotham de la destrucción, propaga la idea de Batman y recibe su justa recompensa. Un final feliz y perfecto, que es otro de los motivos por los que la cinta decepcionó a muchos. En mi caso, fue el final perfecto. Lo admito, me gusta pensar que en todo el Multiverso, hay al menos una instancia en la que Bruce Wayne no acaba solo y abandonado por todas las personas que quiso, consumido por su guerra contra el crimen que nunca tendrá fin. No considero esto negligencia o abandono de su misión. Su misión fue completada: el crimen nunca tendrá final, ni tampoco lo tendrá Batman. Gotham siempre tendrá a Batman.

La Trilogía del Caballero de la Noche representa para mí el pináculo de las adaptaciones de comics. Christopher Nolan y el resto de los involucrados se concentraron en escoger los mejores actores para cada papel y excavaron muy profundo dentro del significado de Batman, de una manera solo comparable con los mejores autores en los comics, explotando la rica vena que son los 80 años en la historia del personaje.

En estas ocho décadas de existencia de Batman, con excepción de su creador Bill Finger, sólo hay otro autor que lo conoce mejor que Christopher Nolan…

P. D. La Trilogía del Caballero de la Noche es el pináculo de una faceta en el Espectro de Batman, pero como dije anteriormente no es la única; dentro de las adaptaciones comparte la cima con otras tres. La animación de Paul Dini y Bruce Timm será un tema para otra ocasión, pero no olviden las otras dos.