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1.  The Initiative
Uno de los más grandes placeres de leer cómics es lo que se conoce como “Continuidad”. Algunos fans, y las mismas compañías de cómics, erróneamente la interpretan como seguir al pie de la letra cada evento que ha ocurrido en cada cómic publicado, lo que ha llevado a DC Comics a destruirla cada diez o veinte años; lo que en realidad significa es que es el recurso literario que provee de contexto a las historias. Es lo que permite que conozcamos a estos personajes y cómo interactúan con otros elementos de un universo ficticio. Los universos de superhéroes de Marvel y DC son únicos en la ficción precisamente por el tamaño y alcance que tienen, que son resultado de ya casi cien años de autores contribuyendo a la creación de un constructo sin precedentes.
Una vez que la Continuidad ha sido establecida, le da la capacidad a un universo de superhéroes de crear un “Evento”. Una historia en la que las distintas hebras de las historias que componen dicho universo se atan para realizar una historia que va más allá del alcance y tamaño de una historia convencional. Estos Eventos son difíciles de realizar, porque en la mayoría de los casos se sustituye Historia y Personajes por una trama torpe e incapaz de darle un propio servicio a los elementos más importantes que constituyen una narrativa. Pero cuando se logra hacer que funcione; esos raros casos como la reciente Secret Wars de Marvel o Final Crisis de DC, el resultado es estéticamente majestuoso.

Una vez que se establecen los personajes y su contexto, se crea el lenguaje para desarrollar dichas historias, y se abren las puertas para profundizar y analizar los elementos, conceptos, clichés y demás que las conforman. “Deconstrucción” es, en el mejor de los casos, difícil de describir. La definición de libro es que es un “análisis de la relación entre el texto y el significado”; en otras palabras, la Deconstrucción involucra el minucioso análisis de un texto para perturbar las oposiciones internas estructurales. Una Deconstrucción busca en esas “esquinas”, llenas de implicaciones lógicas, morales y éticas. Aunque en el mundo de los cómics se tiende a catalogar al trabajo de Alan Moore y Frank Miller como los parteaguas de la Deconstrucción en los cómics, en verdad podemos encontrar esbozos de esta desde mucho antes, desde que Stan Lee se dio cuenta que jamás escribiría la Gran Novela Americana y se decidió a entrar de lleno en el mundo de los superhéroes en los 60s.

En el 2006, el autor Mark Millar, junto con el dibujante Steve McNiven, usaron estos tres recursos para realizar Civil War, uno de los crossovers más afamados de Marvel. A pesar de que es genuinamente terrible. Millar constantemente saboteó la lógica de sus caracterizaciones por motivos casi inexplicables, convirtiendo a los personajes – y sus posturas ideológicas – en muñecos de paja que podían ser cambiados a placer sin ningún motivo aparente. Peor aún, en vez de ser la proverbial historia de Héroes vs Héroes se convirtió en una historia sobre Idiotas Violentos vs Fascistas Tarados.

Pero la idea clave del texto – la Reconstrucción – que es Quis custodiet ipsos custodes, es tan valida para aplicarla al universo Marvel como lo era en los 80’s cuando Alan Moore la tomó de las Sátiras de Juvenal (donde extrañamente fue usada en el contexto de infidelidad marital, pero el cinismo es válido) para usarla en Watchmen.

Incluso si se pudiera mejorar la historia de Civil War, adaptar ese centro Deconstructivo, requeriría la realización de un Evento, para el cual se necesitaba Continuidad. Lograr hacer algo así no tendría precedentes en la historia de las adaptaciones de cómics. Los universos de cómics fueron creaciones espontaneas y orgánicas a lo largo de las décadas. Algo similar en el cine requeriría de una planeación y cuidado como el que nunca habíamos visto antes.

Necesitarían de 8 años y 2,500 millones de dólares para hacerlo.

2. Fallen Sons
Marvel Studios nos ha dado una catedra de cómo manejar un personaje como Captain America. Cuando lo vemos por primera vez en Captain America: The First Avenger, el profesor Erskine que crea la formula mágica que le da sus poderes le aconseja que, pase lo que pase, nunca deje de ser un buen hombre, y ese es el personaje que vemos en todas las siguientes entregas. Pero aunque su personaje no este lleno de esa moralidad gris que comúnmente se sustituye por “madurez”, las amenazas a las que se ha enfrentado lo han hecho evolucionar a pesar de mantener sus mismas creencias. En esa primera cinta, no había necesidad de desconfiar las autoridades, representadas con augusto heroísmo y confiabilidad por el coronel Phillips y la agente Carter. Una vez que despierta en el mundo actual, tiene que lidiar con el sombrío World Security Council, que sin tapujo lanza una bomba nuclear a Nueva York, y con un S.H.I.E.L.D. que ha sido corrompido por Hydra. En Captain America: Civil War, Peggy Carter, el ultimo vestigio de autoridad con verdadera moralidad para él, fallece.
No es una sorpresa que Steve Rogers rechace los Acuerdos de Sokovia. Es una sólida y continua caracterización.

Tony Stark, por su parte, ha recibido más caracterización en las películas que en décadas en el cómic. A pesar de que gracias a los eventos de Iron Man decidió usar su tecnología para el bien, seguía siendo la misma persona ególatra, y alcanzo la cumbre de su arrogancia cuando con orgullo proclama que privatizó la paz mundial en Iron Man 2. Los eventos de The Avengers le provocaron un estrés postraumático con el que tuvo que lidiar en Iron Man 3, pero eso no mermó su arrogancia; quería crear una “armadura para el mundo entero”, resultando en la muerte de miles de personas gracias a la advenimiento de Ultron. Eso fue lo que quebró su ego, y lo llevó a darse cuenta que, a pesar de toda su inteligencia, él no iba a tener siempre las respuestas. Es la primera vez en la serie que Stark decide restringir sus impulsos y buscar el consenso y la autoridad externa, y es el resultado de una impecable narrativa llevada a cabo en 5 películas.

Como Steve, el que Tony quiera implementar los Acuerdos es una natural y orgánica progresión de su personaje.

El catalizador del conflicto proviene del Soldado del Invierno, o Bucky, para sus amigos. Y no hay mejor amigo de Bucky que Steve. Después de todo, fue su hermano, compañero y aliado durante toda su vida, estando con él cuando sus padres murieron y durante ese pequeño conflicto llamado “Segunda Guerra Mundial”. Como todos sabemos, Bucky fue convertido en una maquina de matar que Hydra usó esporádicamente para darle forma al siglo XX, y como pocas personas han tenido más influencia dentro de ese universo que la familia Stark, el que eventualmente esto llevara a un conflicto no es una coincidencia; era inevitable.

A esto se le agrega una docena de personajes, todos muy bien establecidos ya sea mediante sus propias cintas o como personajes de apoyo en otras.

Por primera vez en una adaptación tenemos la Continuidad para realizar un Evento. Pero todo esto, por imposible que pudiera haber parecido, es sólo una parte del camino; si no se deja en manos capaces, todo hubiera sido para nada.

Bring in the Russians.

 

3. War Crimes
Después de un breve prologo (cuya importancia se revelará al final, o mucho antes, si están poniendo atención) la acción inicia en Lagos, Nigeria, donde Captain America y sus (new) Avengers tratan de evitar que Crossbones robe un arma de destrucción masiva. La persecución finaliza con Scarlet Witch conteniendo la explosión suicida de Crossbones y redirigiéndola hacia un edificio donde mueren personas inocentes. Desde el inicio, se notan los matices de la historia; una docena de personas murieron en la explosión en el edificio, pero Wanda salvó a cientos (incluyendo al personaje titula de la cinta) que se encontraban en un densamente poblado sector comercial. Aun así, fue un error de juicio que costó vidas. De ser una policía, habría habido una investigación interna, de ser soldado, una corte marcial; pero no hay nadie por encima de los Avengers en el MCU, no desde que los eventos de Captain America: The Winter Soldier desmantelaron el World Security Council y S.H.I.E.L.D.

“¿Quién vigila a los Vigilantes”?

El debate entre Steve, Tony, el magnifico suéter de Vision y los demás no se deja esperar cuando el ahora Secretario de Estado Thaddeus Ross pone los Acuerdos de Sokovia sobre la mesa. Para seguir operando, los Avengers deberán de someterse al control de la Organización de las Naciones Unidas.

Steve los rechaza porque argumenta, no sin razón, que el estar atados a la burocracia se podría interponer al momento de salvar vidas. Tony, después de haber experimentado lo que es la arrogancia y la falta de control, mantiene que deben de ser restringidos. Ambos excelentes argumentos, y ambos obvian las presentes fallas en ellos; la autonomía de Steve puede convertirse en autoritarismo, y no hay nada más corrupto en la historia de las estructuras sociales que un organismo que se dedica a juzgarse a sí mismo. Y aunque las razones de Tony son solidas, una confianza como la que parece tener a los organismos gubernamentales tiene ciertos dejos de fascismo implícitos.

Cap, siempre el ideal Platónico, le parece tan absurda la idea de que los Avengers necesitan ser vigilados como le pareció al interlocutor de Sócrates en La Republica. Tony, mientras, ha aprendido lo suficiente como para ponerse del lado de Juvenal, reconociendo la corruptibilidad de los guardianes y la necesidad de que aquellos con poder respondan a un sistema de pesos y contrapesos como los encontrados en las sociedad modernas, contando con escrutinio y un limite a dicho poder.

Ninguno de los piensa a fondo las consecuencias de sus actos. Steve sabe que es una Leyenda Viviente, y que la mitad de su equipo lo seguiría hasta las puertas de Hel si así se los pidiera. Tony, por su parte, explícitamente no quiere que los que rechacen los acuerdos sean encerrados, que es lo que finalmente ocurre ¿pero qué más podría pasar?

Todo esto. El autoritarismo, el fascismo, el “Might Makes Right” son parte de esos incomodos sustentos que han sido presente del género de los superhéroes durante décadas y que han sido explorados en esa vena Deconstructiva de los últimos 30 años.

No voy a siquiera pretender que Captain America: Civil War contesta a estas preguntas cuando no es como si la humanidad ya haya encontrado el perfecto balance entre los individuos y el gobierno,  pero trata el tema con la misma seriedad con la que su antecesora trató el tema de Libertad vs Seguridad, y con prácticamente la misma eficacia. Esto es de lo mejor a lo que una historia de superhéroes puede aspirar sin caer en el nihilismo de una historia de Alan Moore durante su épico “Mal Humor” que nos dio Miracleman, V For Vendetta y Watchmen.

Es en los momentos donde se desarrolla la discusión los que muestran esa cualidad, tal vez no tan espectacular, que tienen los guiones de Christopher Markus y Stephen McFeely cuando son dirigidos por los hermanos Russo: una magnifica y certera – metafóricamente guiada por laser – capacidad para la caracterización. Joss Whedon nos dio grandes ejemplos del cine de superhéroes con sus dos cintas de The Avengers (la segunda terriblemente infravalorada). Son cintas llenas de acción, aventura y personajes bien definidos. Lo que nunca nos dio fue una sensación de que dichos personajes siquiera se agradaban. Los Russos llenan esos huecos. Durante cada momento con Steve y Tony, con Sam y Rhodey o Wanda y Vision, los Russos se encargan de mostrar los lazos de amistad que tienen estos personajes mientras siguen esos rumbos que los llevaran a enfrentarse.

Porque esa es la clave que hace funcionar a Captain America: Civil War: no quieres que estos personajes se peleen.


Claro, todos sabemos que es inevitable, y pagamos por ver una Guerra Civil, y los Russo no van a decepcionar a nadie, maldita sea. Los Russo tienen un gusto por la acción tradicional, por lo que nos recetan una clásica persecución de autos como la que vimos en Captain America: The Winter Soldier y que le deben mucho a las cintas de acción de los 70’s; pero esta es una cinta de superhéroes así que pueden divertirse de lo lindo con Black Panther saltando entre los autos o con Bucky haciendo un stunt que literalmente hizo que la sala a la que acudí aplaudiera con emoción como si los actores estuvieran ahí para escucharlos.

Lo que todo el mundo alaba es la escena en el aeropuerto de Liepzig, clasificándola como la Mejor Pelea de Superhéroes en la Pantalla. Esa hipérbole es completamente justificada. No importa si ya saben qué ocurre, que Spider-Man saluda militarmente al Cap o si un set de Lego les “spoileó” el momento de Scott Lang. Verlo en la pantalla es lo que es un verdadero placer que nada, nada puede arruinar.

Sin embargo, esas no fueron las partes más destacables. Lo mejor fue cuando se nota que los compadres Hawkeye y Black Widow restringen sus golpes, o cuando Falcon intenta salvar a War Machine a pesar de estar en bandos opuestos. Esta no es una pelea con odio, ni con rencor. Esto es algo que la gran mayoría de los directores actuales tienden a olvidar. “Accion” no es un monton de píxeles peleando mientras se derrumban edificios. Accion, verdadera Accion, es una de las expresiones más puras del cine. Narrativa, causa y efecto, caracterización. Una buena escena de acción es una historia en sí misma, con sus picos y valles de emoción que son los que hace a la audiencia que le importe lo que está ocurriendo en pantalla. Los Russo jamás se olvidan de ello y nos recuerdan que estas personas no quieren hacerse verdadero daño y que, aunque lo hacen de una manera totalmente errónea, sólo quieren dejar de pelear.

Al menos, hasta el último acto de la cinta.

4. Casualties of War
Helmut Zemo no tiene nada que ver con su contraparte en los cómics. En lugar de ser un bombástico villano estilo Red Skull o Loki, es un callado y sutil manipulador, como Alexander Pearce en la pasada entrega. Buscando venganza por la muerte de su familia durante los eventos de Sokovia, se da a la tarea de destruir a los Avengers revelando lo que debería de ser evidente para cualquiera que puso atención a los trailers y la anterior película: el asesinato de Howard y Maria Stark fue a manos de Winter Soldier.

Para esto se la pasa durante toda la cinta fraguando cuidadosamente un plan que no sigue los planteados lineamientos del Manual de Supervillano porque asombrosamente no está enteramente basado en circunstancias imposibles que la Mente Maestra detrás de Todo, por más Maestra que sea, son imposibles predecir. El plan de Zemo muestra la habilidad de los escritores por realizar una trama lógica, coherente y (casi) enteramente desprovista de coincidencias.

La firmeza de su plan seria suficiente para convertirlo en un gran villano a pesar de ser relativamente plano, si bien interpretado con aplomo por Daniel Brühl, pero hay otro elemento que lo hace destacar por encima de cualquier otro villano en una película de superhéroes:

Esencialmente gana.

Al final, Captain America e Iron Man se enfrentan sobre el rol que tuvo Bucky en la muerte de los Stark, se dejan de lado las bromas, el humor y las diferencias ideológicas para enfrentar a los dos héroes en un conflicto enteramente personal. Ese es el acierto más grande de la película. Aquí no tenemos ni una invasión extraterrestre ni tres Helicarriers chocando en la alberca de la Casa Blanca; sólo dos antiguos amigos, peleando, llenos de dolor en su cara por las acciones del otro.

Los superhéroes funcionan en base a la simbología, a la Semiótica de sus emblemas y símbolos ampliamente reconocidos. Removerlos de su contexto regular – la capa roja desgarrada, el reflector quebrado del murciélago o las garras irrompibles destruidas – son un poderoso recordatorio de lo que estos símbolos significan. Cuando Tony le dice a Steve que no merece su escudo, y este lo deja caer, deja atrás una parte inseparable de su simbología como Captain America de una manera que es descorazonadora.

Solo Steve Rogers y Tony Stark. Captain America e Iron Man. Interpretados con toda la experiencia que le da la media docena de películas en las que Chris Evans y Robert Downey Jr. los han interpretado. No hay nada que se le compare a la fuerza temática y narrativa de este enfrentamiento en una película de superhéroes con la excepción del encuentro entre Batman y Joker al final de The Dark Knight. Pensaba que era imposible hacer un climax a esta escala tan personal en una cinta moderna, y me da gusto que las cabezas de Marvel Studios y Disney hayan aprobado algo tan magnifico que cierra de manera espectacular y resonante la cinta.

Una vez más, esto es de lo mejor que hemos visto en una cinta de superhéroes.

Y todavia falta.

5. Choosing Sides
No importa si se ha visto a Black Panther 30 veces en un corto y a Spider-Man en 5 peliculas anteriormente, cuando aparecen en Captain America: Civil War, es como verlos por primera vez.

Fun fact: nunca hubo una versión de la película sin Spider-Man, incluso antes de que finalizaran las negociaciones entre Marvel Studios y Sony. Los escritores habían incorporado las escenas de reclutamiento para que, en caso de que no se lograra, se pudiera quitar de la cinta. Gracias a Thor, todo salió bien, y acabo demastrando algo que se debe de convertir en una teoría (científica): Marvel Studios son los mejores salvaguardas de su propiedad intelectual y los mejores en lo que concierne a transladar lo que los hace funcionar un personaje a la pantalla. Tobey Maguire y Andrew Garfield tuvieron muchos aciertos en sus interpretaciones, pero siempre se sintieron…incompletos; con los fans afferandose al más minimo esbozo de aquello que siempre supieron que les hacia falta. Con Tom Holland no. Es el primer Spider-Man de la pantalla al que vemos enteramente formado. No es de sorprender que con apenas unos minutos en la cinta ya se catalogue como el Mejor Spider-Man que Ha Habido.

Lo que sí me sorprendió fue Black Panther. No que Chadwick Boseman lo iba interpretar con el porte digno de un rey, o que seria un peronaje que dejaría anonadas a todos por su magnificia adaptación; eso ya lo sabíamos, lo que me soprendió es que fuera él el que le da a la cinta un paraleilismo con su villano, uno de los elementos más importantes que puede haber en una cinta de superhéroes y que por la naturaleza del conflicto, ni Steve ni Tony estaban en posición de tener. Deadpool tal vez se haya burlado de la naturaleza de finalizar un arco de esa manera, pero no por eso deja de ser increíblemente poderoso, efectivo y emocionalmente resonante la manera en la que T’Challa deja de lado la venganza por la justicia.

6. Battle Damage Report
Captain America: Civil War es en muchas maneras una película imposible. La orden pareció haber sido: “Hagan lo mismo que en Captain America: The Winter Soldier pero más”, y esa siempre es la receta para una secuela inferior. Como aprendimos en Avengers: Age of Ultron, más generalmente significa sólo más, no mejor, pero Captain America: Civil War desafía esas expectativas. Lo que inicia como un conflicto ideológico se transforma de manera natural en uno personal sin traicionar o invalidar el conflicto original ni reducirlo a las maquinaciones de un villano. Todos los personajes tienen o un arco (Vision y su descubrimiento de la falibilidad de la humanidad) o su momento para brillar (Ant-Man). Vamos de escenas dramáticas al humor a la acción desenfrenada durante las más de dos horas y media que dura y en ningún momento se siente forzada, formulaica o artificial. Es una película que trata sobre una docena de tipos en lo que sea que es el equivalente caro de mallas y que en el fondo es sobre la familia y la amistad y lo que ocurre cuando los lazos personales se desmoronan.

La película hace una referencia a The Empire Strikes Back, bastante adecuada, porque ya sea intencional o no, la emula casi a la perfección. The Empire Strikes Back se utiliza como pretexto para la bancarrota creativa que se requiere para hacer pasar una inútil secuela como algo maduro porque es “oscura”, toda GRIMDARK, lo que siempre me hace pensar qué se supone que estaban viendo. The Empire Strikes Back fue nominalmente sombría, sí, pero estuvo llena de humor y aventura en la que los personajes fueron explorados y matizados acordemente. Esto es lo que vemos en Captain America: Civil War.

Hace 4 años describí Avengers como un acto de malabarismo, y su secuela, como un acto de malabarismo extremo que Joss Whedon no pudo concertar de una manera totalmente satisfactoria, pero en esta ocasión el equipo de Captain America: Civil War sí logra completar ese malabarismo extremo de una manera impresionante. Mucho hay que alabar el guion de Chrisopher Markus y Stephen McFeely por darle a la cinta una historia coherente, llena de personajes bien definidios y con una trama que fluye de manera progresiva sin atentar contra la inteligencia de los espectadores. Y mucho hay que alabar a Joe y Anthony Russo por ejecutarlo de una manera tan precisa y firme, siempre manteniendo el ritmo necesaria y adecuado a las particularidades de cada escena.

Arrested Development es una de las comedias de televisión más brillantes de la historia, pero no tengo idea de qué magia arcana el productor y dictador benevolente de Marvel Studios Kevin Feige invocó para darse cuenta que el haber dirigido algunos capítulos de esa serie era una muestra del tipo de magnifica película de superhéroes que los Russo podían hacer. Después de Captain America: Civil War, es fácil darse cuenta el porqué Feige decidió darles las riendas del proyecto más ambicioso del estudio hasta ahora: Avengers: The Inifinity War. Después de lo que acaban de demostrar, no puedo esperar; porque si hay algo que puede ser mejor que ver a Markus, McFeely y a los Russo destruir el universo cinematográfico de Marvel es ver cómo lo van a reconstruir.

–Héctor