V. A Dark Time

Luz y Oscuridad. El Lado de la Luz y el Lado Oscuro. Bien y Mal. Uno no puede existir sin el otro, ya que cada uno es definido por su opuesto, y si existe Rey, tiene que existir Kylo Ren, y no existe un opuesto más marcado en la saga. Los padres de Kylo son dos de las personas más importantes de la Galaxia; fueron los que liberaron a la Republica de las garras del Imperio, y mientras que Rey es centrada y compasiva, Kylo es berrinchudo, egoísta y petulante.
Aunque estas características están más que definidas desde The Force Awakens, The Last Jedi las enfatiza, no sin antes jugar con las expectativas del público ante una posible redención que culmina en una memorable batalla al lado de Rey. Pero el camino del otrora Ben Solo ya estaba trazado, solo necesitaba de algo de agencia para derrocar a su líder Supremo y tomar su lugar, completamente hundido en el Lado Oscuro de la Fuerza.
Aprecio a Kylo Ren por ser un villano diferente a los que habíamos conocido en el universo de Star Wars. No es la gloriosa personificaron del Mal en todo su esplendor como lo fue Darth Vader. No es imponente ni amenazador, es un niño caprichoso que jamás logrará alcanzar su completa realización como ser humano. El Mal en The Last Jedi es necesario, pero no es atrayente; es patético y triste.
VI. Even More Powerful

Es esta concepción del mal la que sitúa al gran y poderoso Líder Supremo Snoke como una reliquia fuera de lugar dentro de esta nueva historia. Una de las más grandes tormentas de arena entre los fans es porque Rian Johnson osó no filmar todos los fics que tenían en la cabeza, sin importar el ínfimo potencial dramático que tenían todas ellas, porque confundimos lo que tendría significado para nosotros con lo que tendría significado para los personajes. “SO SAYS DARTH PLAGUEIS THE WISE” seria el pináculo del fan service, porque quién es el maestro de Palpatine para los protagonistas de esta trilogía.
No se preocupen. Estoy seguro que en algún momento sabremos quién es este poderoso portador de la Fuerza. Tal vez sea Plagueis o uno de los Primeros Jedi, que parece ser la teoría que más gusta en estos días. Posiblemente Abrams lo quiera revelar en el siguiente Episodio, y si no, sin duda tendremos una serie de 36 cómics detallando el completo origen del bisecado ex-Líder Supremo de la Primera Orden.
VII. The Last Jedi

Llegamos a Luke Skywalker. Granjero. Estudiante. Maestro. Exiliado. De todos los personajes de la saga, Luke es el que ha tenido el arco más explorado; Han dejó de crecer a partir de The Empire Strikes Back y Leia nunca necesitó crecer – fue genial desde que la conocimos por primera vez.
Durante más de 30 años, y ayudada por lo que el internet me dice son 260 novelas del antiguo Universo Expandido, la figura de Luke, el maestro, alcanzó niveles míticos. No había manera que lo que fuéramos a ver se asimilara a lo que teníamos en la mente.
Rian Johnson ni siquiera lo intentó.
Nos lo mostró apenas vimos en pantalla. El lightsaber de Anakin Skywalker, repositorio de nuestros sueños y esperanzas…desechado como calcetín viejo. Fue una invitación: ¿están listos para ver una versión iconoclasta del personaje, una que deconstruye las raíces de su personaje y de todo el universo Star Wars?
Los acercamientos de Johnson y su predecesor no pudieron ser más disímiles. Mientras que Abrams trató con total reverencia a Han Solo, Johnson se encarga de arrastrar a Luke, llevándolo a su punto más bajo: un solitario y triste ermitaño azotado y atormentado por un momento de debilidad, un ligero roce con el Lado Oscuro, que cambia por siempre el destino de su familia de la Galaxia.
Este no es el Luke que yo ni ningún fan quería ver. Duele.
Duele porque queríamos que tuviera un final feliz. Que reconstruyera la Orden Jedi por sí mismo. Queríamos que la historia se detuviera al final de Return of the Jedi, porque el final feliz depende de dónde terminas de contar una historia. Y eso es lo que conocíamos de Luke en esas 260 novelas: era un final feliz estirado de manera artificial. Ningún insecto extra galáctico (o lo que sea que eran los Yuuzhan Vong) se puede comparar al increíble dolor emocional de haber fallado miserablemente en el papel más importante de su vida.
Un final triste y patético para el héroe de Star Wars. Con razón los fans odian esta película.
Excepto que cada una de esas palabras está equivocada.
El Luke que vemos en The Last Jedi es el Luke más vibrante, complejo y el que le da el más hermoso cierre a su viaje de héroe que podíamos esperar.
En su exilio, Luke encontró la sabiduría para, por fin, darse cuenta que los Jedi merecían terminar. Que esa organización decadente y obsoleta fue la directa responsable de la caída de la República y el ascenso de Palpatine. Pero sigue siendo Luke Skywalker, y seguía necesitando la guía de un viejo amigo para encontrar su lugar en esta nueva Galaxia. Star Wars siempre ha sido para todas las edades, pero de vez en cuando se topa con elementos de madurez y The Last Jedi es el mejor ejemplo. La conversación entre Luke y Yoda frente a los humeantes restos del pasado es una lección de vida: de pérdida y de crecimiento. “We are what they grow beyond”. Las fallas, más que todo, son las que nos hacen las personas que somos.
Rian Johnson destruyó la imagen que tenía en la cabeza de una leyenda para convertirlo en una persona. Desmanteló parte por parte el Mito de Luke Skywalker, Maestro Jedi, hasta dejarlo en ruinas. Una burla.
Si eres uno de esos fans oh-tan-obtusos de dudosas capacidades de entendimiento, eso es lo único con lo que te quedas.
The Last Jedi es acerca de la identidad y el descubrimiento. Rey tiene que aceptar sus orígenes para darse cuenta que no la definen y convertirse en un Jedi. Poe tiene que dejar su arrogancia para convertirse en el Lider que la Rebelión necesita y Finn sus titubeos para encontrar algo en qué creer.
Luke necesita redescubrir quién es. En realidad, Johnson no destruyó nada, sino que lo hizo más fuerte que nunca. El punto de The Last Jedi es que la Leyenda de Luke Skywalker es cierta. Sí, Luke es un Héroe. Sí, sus proezas son verdaderas y tienen valor y nos inspiran y enriquecen tanto dentro como fuera de la pantalla. El enfrentarse él solo a la First Order con nada más que una espada laser no es una idea ridícula, sino que es algo que solo Luke Skywalker podría hacer y es exactamente lo que acaba haciendo.
Luke necesitaba recordar quién ha sido desde que le dio su verdadera victoria a la rebelión destruyendo la Estrella de la Muerte. Desde que estaba en las dunas de Tatooine observando un atardecer binario. Lo que George Lucas nos dijo que era cuando en 1981 reestrenó Star Wars con un subtítulo.
Una Nueva Esperanza.
VIII. A Spark of Hope

Los pocos sobrevivientes se reúnen a bordo del Millenium Falcon. La toma se abre, y estamos listos para que se cierre la película y escuchar la clásica tonada de John Williams que nos avisa que acaba de terminar una película de Star Wars. Pero la toma sigue, y un grupo de niños juega. Juega a Star Wars. La leyenda de Luke Skywalker, caballero Jedi, ha sido reconstruida con más fuerza y poder mitopoético que nunca; un mito que crea mitos. De Catástrofe a Eucatastrofe, un niño observa el horizonte, con la rebelión en la mano. Redefiniendo paradigmas y liberando narrativa.
Cualquiera puede hacer una historia de Star Wars. Un millón de fans tienen un millón de historias distintas en la cabeza. Muchos pueden hacer una entretenida historia de Star Wars. Pero pocos pueden crear destellante belleza, esplendor visual, vitalidad narrativa y genuina emoción mientras desafía las opiniones preconcibas de lo que debe de ser una película de Star Wars.
He leído demasiadas historias como preocuparme del sello oficial que algún ejecutivo les dé a ellas. El “Canon” y la “Continuidad” son estupideces sin valor. En mi mente siempre habrá cabida para todas esas versiones en las que Luke reconstruyó el templo Jedi y vivió feliz para siempre. Pero siempre volveré a la que no me esperaba, a la que me entristeció y al final, me alegró. En la que Luke murió como vivió: siendo la chispa que encendió la rebelión eterna.
Los cielos de Ahch-To se abren. Dos soles se ocultan.
Fin de la stanza.
(En estas palabras, apenas si mencioné a Carrie Fisher y su General Leia. Algún día escribiré sobre su papel, su influencia y su significado en The Last Jedi. No hoy.)




