Esta vez fuimos, mucho más allá…

Bajo la dirección de Jennifer Lee y Chris Buck, con guión de la propia Lee (basado en una historia de Lee, Buck, Marc E. Smith, Ken Lopez y Kristen Anderson López), Frozen II se sitúa tres años después de la primera cinta. La vida idílica y próspera de Arendelle progresa con relativo confort y rutina hasta qué Elsa empieza a escuchar un canto misterioso que la llama. Decidida a descubrir el origen de ese canto, Elsa junto con su hermana Anna, Kristoff, Sven y Olaf se embarcarán en una aventura hacia lo desconocido, que los llevará mucho más allá.

Hay un montón de cosas que elogiar en Frozen II. Empezando por la magnífica historia que Lee y su equipo estructuraron. Crear una historia memorable que se situará en el estatus de vida que dejó la primera cinta era complejo y Frozen II lo logra con eficiencia al crear un arco dramático que explora y descubre el pasado de los personajes mientras que los impulsa a situaciones completamente nuevas. La cinta no solo se limita a sacar a pasear a los personajes para regresarlos al mismo punto, sino que toma la decisión de establecerles un nuevo estatus.

En ese sentido también es necesario reconocer las temáticas que la cinta explora. El viaje de descubrimiento al pasado que Anna y Elsa realizan es tanto una reflexión sobre el miedo a la otredad y al rechazo innato a lo diferente (y por tanto una oda a la celebración de las diferencias) como un comentario político atinado sobre el sometimiento y acorralamiento (o hasta exterminación) social así como explotación económicas que las minorías raciales y grupos indígenas han sufrido de parte de las sociedades caucásicas han realizado. Esto además toma un cariz de valentía cuando Anna reconoce este privilegio y decide renunciar a él, por el bien mayor, por hacer lo correcto.

La cinta también permita que existan arcos más íntimos para los personajes. La película se sigue sosteniendo sobre la relación de hermandad entre Anna y Elsa y las complejidades que enfrentan los roles de cada una, en especial la respuesta al creciente número de riesgos y misterios a los que se enfrenta Elsa y Anna y cómo reaccionan a ellos considerando que una cuenta con poderes y la otra no, y que lo que las mueve es su inagotable sentimiento de protección y cuidado de la otra.

Kristoff por su parte tiene ante sí el reto de vencer ciertos elementos de su masculinidad tóxica que le permitan expresar sus sentimientos, incluyendo su irrevocable amor por Anna (que además se refleja en uno de los momentos más dulces respecto al apoyo de pareja) y su petición matrimonial. Olaf por su parte sigue ganando conciencia y madurando emocionalmente enfrentando las dudas y zozobras que implican madurar y entender los cambios e incertidumbres de la vida (además lo hace con la mejor y más fina comedia de la cinta).

Otro aspecto de la cinta que debe ser valorado es la grandilocuencia visual que presenta. El trabajo de los animadores de Disney Animation sigue siendo un estándar de calidad que la competencia difícilmente alcanza y eso se plasma desde la majestuosidad de los escenarios elegidos como el Bosque o el río oscuro hasta los pequeños detalles como la perfección natural de los copos de nieve o los detalles en los hermosos vestuarios de Anna y Elsa. Especial atención al magnífico y hermoso trabajo de animación en los poderes de Elsa que ganan nuevos y magníficos toques visuales.

Idina Menzel sigue demostrando una vez más porque nació para interpretar a Elsa con dos poderosas canciones que recuerdan el talento de Ken López y Kristen Anderson López como compositores. La fabulosa Into the Unknown es un himno que roba el aliento ante las notas imposibles que alcanza Menzel mientras que Show Yourself es una sacudida emocional bestial donde Menzel junto con Evan Rachel Wood llevan a las lágrimas a la audiencia.

Kristen Bell en The Next Right Thing convierte en un momento esperanzador y luminoso, lo que era un momento de dolor y pérdida. Jonathan Groff finalmente tiene la oportunidad de brillar en el fantástico y súper ochentero número Lost in the Woods que no solo muestra el enorme talento de Groff ayudando a Kristoff a vencer su masculinad tóxica sino que hace uno de los mejores montajes de la cinta aprovechando el poderío visual de Sven y sus amigos los Renos. Josh Gad le presta su voz a Olaf para el fabuloso número When I Am Older donde el personaje explora y plasma los miedos y certezas que lo guían toda su vida.

En ese sentido, el trabajo de la versión al español con Carmen Sarahí como Elsa, Romina Marroquín Payro como Anna, Pepe Vilchis como Kristoff y David Filio como Olaf resulta altamente satisfactorio y cumplidor de las expectativas.

No puedo alcanzar a juzgar si Frozen II es mejor a su antecesora porque aún necesito marinarla más tiempo y porque Frozen es un fenómeno generacional que solo se da cada veinte años (el anterior fue El Rey León en 1994 hagan cuentas). Lo que sí les puedo decir es que Frozen II es una inmensamente digna y épica secuela que construye sobre las bases de su universo una historia completamente nueva que tiene la valentía de irse al pasado y construir una futuro completamente distinto, que pese a usar elementos de la fantasía no necesita un villano encarnado sino que prefiere combatir ideas tóxicas como el prejuicio, la ignorancia, la masculinidad mala entendida, el privilegio, el sometimiento y la segregación.

Frozen II es además una cinta que reflexiona poderosamente sobre la búsqueda y construcción de tu propia identidad, la cual incluyendo conocer la influencia de tu pasado, lidiar con las incertidumbres de tu presente y destruir las zonas de confort que quizá te hayas ganado. Todo eso en una cinta hermosamente animada, que es un regocijo visual y que te hará reír, sonreír, conmoverte, llorar y hasta cantar con sinceridad. Qué inmenso placer es tener cintas con esta profundidad y gozo emocional e intelectual.

Que placer es contar con una cinta que te llevará, hacia lo desconocido y mucho más allá.