«Escribir no confiere importancia, la refleja»

Basada en la mítica novela de Louisa May Alcott, con guion adaptado y dirigida por Greta Gerwig (Ladybird) y producida por Amy Pascal y Denise DiNovi, Mujercitas (Little Women) es una nueva adaptación del clásico inmortal que narra las andanzas de las hermanas March en el Estados Unidos posterior a la Guerra Civil. Narrado a través del punto de vista de la independiente aspirante a escritora Jo (Saoirse Ronan), la película nos muestra diversos momentos en la vida de las hermanas, desde su nostálgica juventud hasta su más realista actualidad.

Así conocemos a Meg (Emma Watson), la mayor de las March, con ambiciones y deseos más tradicionales; a Amy (Florence Pugh), la aparentemente más frívola y caprichosa de las hermanas y Beth (Eliza Scanlen), la desinteresada y siempre timida hermana. A ellos se unen Laurie (Timothée Chalamet), el encantador vecino y eterno amigo de las hermanas, Marmee (Laura Dern) la matriarca del hogar y la relativamente lejana aunque siempre presente y adusta Tia Marge (Meryl Streep).

Lo que más resalta de la cinta de Gerwig (y que le valió seis nominaciones al Oscar, incluyendo Mejor Película, Actriz, Actriz de Reparto, Guion Adaptado, Vestuario y Banda Sonora Original, aunque injusta e imperdonablemente no Mejor Director) es la capacidad que tiene de retomar uno de los clásicos más antiguos de la literatura norteamericana y darle nuevas visiones y contextos, que resultan tremendamente vigentes y actuales. Mujercitas, en la visión de Gerwig, nos muestra que el texto de May Alcott es un poderoso relato de feminismo y sororidad.

Mujercitas es un relato donde Jo hace girar y mover la trama, y es ante todo un claro ejemplo de una heroína que puede servir de inspiración para cualquier persona. Es un personaje fuerte, independiente, creativo, y que desea romper los cánones y estereotipos sociales que le han sido establecidos socialmente. Es una mujer que rechaza la idea del matrimonio y abraza que una mujer puede y debe triunfar por si misma. Siendo el personaje más celebrado de la novela de Alcott, Gerwig es tremendamente talentosa en como lo escribe y dirige logrando que Ronan lo borde con una tremenda energía y estilo propio, que lo dota de credibilidad y autenticidad para el momento histórico en que se encuentran pero también una atemporalidad y fuerza constante.

La película es también un relato de sororidad, tanto entre hermanas como entre madre e hijas. Presenciamos unos lazos familiares que trascienden lo ordinario y forman una solidaridad y apoyo irrevocables producto de las experiencias y sentimientos que como mujeres comparten estos personajes. Aunque cada una de las March es distinta, logran conocerse, respetarse, apoyarse y defenderse, más allá de los típicos enfrentamientos propios de la hermandad. En ese sentido es hermoso como aunque son distinta entre si, logran encontrar puntos de contacto y apoyo donde Jo respeta la decisión de Meg de buscar una familia tradicional, mientras Meg respeta la decisión de Jo de buscar independencia.

Amy podría parecer la oveja más descarriada de la familia por egoísta, pero al final adquiere una madurez y estilo propios que incluso la hacen dudar si corresponder unos afectos que aparentemente pertenecían a alguien más. Finalmente Beth es el más claro ejemplo de la absoluta bondad y desinterés, pues procurando el apoyo al prójimo, como lección aprendida de su madre, sacrifica su propio bienestar y salud por el de otros, lo cual es correspondido con el cariño y amor que sus hermanas le podrían brindar.

Estamos también ante un relato que es tremendamente solido y fuerte en la manera en que plasma el amor, los aparentes destinos inevitables, las decisiones tardías, la resiliencia y las segundas oportunidades. A través de la historia conocemos la relación entre Jo y Laurie donde es obvio el interés mutuo y la inmensa atracción no explicita entre ambos. Cuando mucho tiempo después, Laurie finalmente decide confesar su amor a Jo, este es rechazado. Cuando finalmente Jo decide corresponder ese cariño, este ha migrado hacia otras personas. Jo es un magnifico ejemplo de la resiliencia que debe existir ante las aparentes derrotas de la vida, como un amor no correspondido.

Además de una brillante adaptación que rescata las principales temáticas de la cinta y que escoge una estructura no lineal para narrar los eventos y que además condimenta con algunos diálogos propios y tremendamente inteligentes y apropiados. Gerwig demuestra su inmensa habilidad como directora al montar un relato donde se forma una armonía maravillosa entre elenco, escenarios, fotografía, banda sonora y edición.

Particularmente destaca las magníficas actuaciones que Gerwig logra de su elenco; cada una de las cuatro mujercitas es espectacular y hermosa en su propia forma. Por la fuerza del personaje, Ronan como Jo es la más destacable pero Pugh como la inicialmente odiosa y posteriormente madura Amy es fantástica, Watson como la siempre fiel y convencional es encantadora y tiene uno de los diálogos más hermosos de la cinta (No porque mis sueños sean diferentes a los tuyos, significa que son menos valiosos); Scanlan como la solidaria y eventualmente consciente de su mortalidad Beth es tierna y desgarradora; Dern como la única y fantástica Marmee es amor y bondad, Streep como la odiosa y augusta tía March es delirante y Chalamet como el siempre guapo, encantador, solidario, divertido y tierno Laurie es increíble.

Mujercitas es un poderoso relato donde Greta Gerwig muestra sus increíbles talentos como directora y escritora, conjuntando un elenco de gran talento y revalorando uno de los textos clásicos más progresistas y actuales de la literatura norteamericana. Es un triunfo cinematográfico virtuoso en todo sentido.

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