Is it cool if I take a picture with you?

Yes, it’s very cool.

Si en este momento digo que Iron Man es un superhéroe segundón, más o menos todos estarían en desacuerdo conmigo. El cine se ha encargado de darle estatus de super estrella a Tony Stark. Pero antes de eso, Iron Man era el equivalente de un soldadito fallido de plomo. Veamos: a finales de los 70s se le inventó un trasfondo alcohólico más o menos al vapor, para hacerlo interesante. En los noventas lo controlaron mentalmente y se volvió un villano tan malo, que fue necesario traer a un Tony de diecinueve años para derrotarlo y suplantarlo

Fue ese Iron Man el que peleó contra Onslaught. Regresó como el Tony adulto sin explicación al iniciar Heroes Return, y comenzó a mostrar signos de lo que es ahora. Pero fue mandatario que Adi Granov lo pusiera de nuevo en el mapa con ése diseño de armadura (él mismo sería contratado para la película) y que Warren Ellis actualizara su origen, pasándolo de China a Afganistán y conservando a Rhodey en su origen, aunque fuera marginalmente. Esto fue en Iron Man vol. 4, 2005.

¿Qué aportó el cine a este personaje? Ciertamente, el más indicado para interpretar a un adicto al alcohol era otro adicto y eso tenía perfecto sentido, ahora Robert Downey Jr estaba listo para conquistar la pantalla grande. Lo que no sabíamos era que iba a conquistar al mundo, e iba incluso a cambiar el enfoque en los cómics.

Iron Man, en el cine, es Howard Hughes, James Bond, Leonardo, y Hugh Hefner en uno solo. Uno no sólo quiere ser Iron Man, como uno desea ser Bond, uno queda encantado con su carisma.

La historia de la película sigue fiel pero libremente el cómic antes referido, pero evita todo lo del sistema Extremis para guardarlo para futuras cintas. Sí, era desde entonces evidente que la recién nacida Marvel Studios tenía gran confianza en su apuesta.

Confianza, tal vez, en su público. Ya lo conocían y sabían que la fidelidad al cómic era la clave para ganarnos. Confianza, por supuesto, en su producto. Años de buenas historias y un universo mayoritariamente sólido respaldaban la mentalidad ‘trilogía’ que está dominando la industria. Y confianza, pero mucha, en un director que incluso se dio a sí mismo un papel (él es el anacrónicamente llamado «Happy» Hogan).

Hablando del filme en sí, tiene una línea argumental sólida con ciertos ‘permisos’ y autocomplaciencias, pero todo se perdona porque funciona siendo ‘character-driven’, esto es, la personalidad de Tony Stark dicta la siguiente acción a tomar, sea faltando a una entrega de premios o decidiendo ir a atacar unos terroristas en su propio país. Y cualquier falla lógica se pasa por alto debido al carisma de RDJ y su química, que la tiene, con su interés romántico, Virginia ‘Pepper’ Potts, interpretada elegantemente por Gwyneth Paltrow.

Para el villano se rescata al viejo Iron Monger, caso curioso siendo que hay villanos más visibles de Iron Man, pero funciona, de nuevo, aun si no muy galantemente.

La escena final, escrita por Brian Michael Bendis, pudo haber sido escrita por cualquier otro a los doce años, y aún así, logra servir a su propósito: emociona e informa de lo que está por venir. Samuel L. Jackson como el Nick Fury del universo Ultimate queda perfecto, tiene una introducción digna (aun si es después de los créditos, tendencia que no inauguró Marvel Studios pero la ha sabido explotar).

De todo a todo, una película con contenido, presupuesto, confianza, amor por los cómics y que se toma muy en serio eso de ser un playboy millonario. ¿Hay otra manera de tomárselo?

Ya para cerrar, la segunda vez en mi vida que he pensado «esta secuencia de créditos es perfecta» fue durante esta película. No existía otra opción para la canción final. ¿O sí?

#Starkiller